
Mi abuela Materna tuvo 10 hijos: 5 varones y 5 mujeres. Una vez, cuando era joven, leyó un libro maravilloso en el que aparecía una valiente princesa llamada Mariposa de Luz.
Siempre quiso ponerle el nombre a alguna de sus hijas. Pero en aquellos tiempos, la mujer se quedaba en casa con la criatura recién parida y el marido iba al registro civil y le ponía al chiquillo el primer nombre que le pasaba por la cabeza.
-¿Ya has registrado a la niña?, - preguntó impaciente mi abuela cuando volvió mi abuelo de hacer el trámite de la que era su cuarta hija –
-Le he puesto Isabel. ¡Me dio vergüenza ponerle Mariposa!
Mi abuela no murió sin ver a una de sus nietas ser bautizada con el segundo nombre de "Luz". Mi hermana le concedió el deseo pero le dijo:
- Mamaita, yo le pongo Luz, que es muy bonito, pero Mariposa suena muy raro. No te importa, verdad?.
Pues no le importó en absoluto.
Pero sigo pensando que ella veía en ese nombre la esencia de una mujer fuerte, valiente y libre capaz de conseguir cualquier propósito.
Te dedico este Post, Mamaita, porque estas viva cada día en mi corazón. Grácias por quererme tanto.
