dijous, abril 08, 2010

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Santi Fornell: «Un conductor llegó a beber anticongelante»
Ha recopilado en el libro que presenta hoy algunas de las anécdotas más hilarantes que ha vivido en sus 10 años en la división de tráfico de la policía catalana.

Santi Fornell. Foto: ELISENDA PONS

ANTONIO BAQUERO

Fornell es un contador de historias. No lo puede evitar. Comienza a relatar una anécdota y todo se ilumina en este policía que ha cultivado el teatro y la poesía, además de la pintura. Convencido de que se es más pedagógico haciendo reír, ha dado vida a un libro que, entre anécdotas, enseña los peligros de la carretera, pues sabe que el asfalto es escenario de muchas tragedias. Por eso, pide comprensión para los agentes de tráfico cuya labor «es sacar borrachos de la carretera».

–¿Qué ha visto hacer a la gente que da positivo en el primer test de alcoholemia para bajar la tasa?
–De todo. He visto a gente ponerse a hacer gimnasia, a comer hierba. Un conductor llegó a beber anticongelante del coche. Todos te responden lo mismo: «Me han dicho que esto funciona». Otros se echan elixires bucales pensando que les va a bajar el nivel cuando ese producto lleva alcohol y les acaba subiendo la tasa.

–O sea, que mejor me olvido de masticar granos de café.
–Eso ni sube ni baja. Yo no sé de dónde salen esos rumores. Lo que sí es cierto es que el alcohol afecta de manera distinta a cada persona. Por eso, esa pregunta de hasta cuánto se puede beber para no dar positivo no tiene respuesta.

–Parece que esos controles dan mucho juego.
–Yo he visto hasta practicar sexo. Fue a la salida de una fiesta mayor y paramos a unos padres que viajaban con su hija. El padre dio positivo y, en el rato que esperaba a hacerse la segunda prueba, la chica conoció a un chico que también estaba parado por alcoholemia. De pronto, perdimos de vista a los jóvenes. Al rato pedí al compañero que fuera a buscar al chico para que firmara la denuncia. Al poco, volvió el compañero y me comentó que el joven no podía venir porque en ese momento él y la chica estaban haciendo el amor. Pero lo fuerte es que el chico y la chica hacían el amor en un coche que estaba encarado al de los padres.

–Y una vez que se confirma el positivo, ¿qué suele ocurrir?
–Algunos te intentan comprar. Una vez paré a una pareja en una furgoneta y el conductor dio positivo. El tipo llamó a la mujer y le dijo: «Hazle a este señor lo que te pida y nos olvidamos de la multa, ¿vale, jefe?» Otros te ofrecen dinero y muchos, cada vez más, se ponen tensos. Luego vienen las excusas. Uno me dijo que acababa de salir del hospital y que, por eso, igual daba positivo. Muchos dicen: «Yo no quería beber, pero me han obligado». Uno, que dio una tasa de 0,80, me comentó que no lo entendía, que solo había bebido una cerveza. El mejor fue uno que dijo: «Yo nunca he conducido bebido, siempre he bebido antes de conducir».

–¿Quién era el hombre esponja?
–Paramos a una pareja y el hombre dio positivo. Todo iba bien hasta que él nos preguntó si teníamos agua, que se moría de sed. Y no teníamos. En ese momento, el tipo se lanzó a un charco inmundo que había al lado de la carretera y, de rodillas, empezó a beber el agua. Lo tuvimos que sacar a rastras y en el hospital hubo que hacerle una lavativa.

–Hay respuestas desconcertantes.
–Y tanto. Una vez, en un control vemos acercarse a un tipo en moto que, a siete grados bajo cero, iba rojo como un tomate y no llevaba más ropa que una camisa abierta hasta el pecho. Le paramos y dio positivo. Cuando le pedimos el permiso de conducir nos respondió que él hacía muchos años que conducía, que ya era grandecito y que no necesitaba el permiso de nadie.

–Menuda respuesta.
–Alucinábamos. Cuando le pedimos el seguro de la moto, nos contestó que cómo iba a tener con lo caros que son. El tipo, como le inmovilizamos la moto, nos preguntó cómo iba a volver a casa. Nos ofrecimos a pedirle un taxi. Pero, como le dijimos que se lo iba a tener que pagar él, comentó que prefería esperar a que acabáramos el turno para que nosotros le lleváramos a casa.

–A bastante gente le parece normal conducir sin tener carnet.
– Sí. Uno me dijo: «Yo para qué quiero carnet, si a mi me lo deja mi padre», como si estuviéramos hablando del carnet de la biblioteca.

–¿Los inmigrantes conducen de modo distinto?
-- Sí. En cada país se conduce y se multa de una manera y ellos la importan. Unos te aseguran que te has equivocado con la sanción, que primero se dan dos avisos y que luego se multa. También me hicieron mucha gracia una pareja de suramericanos. Uno, para explicarle cómo funcionaba el alcoholímetro, le dijo: «Soplá fuerte, como si flechara una cerbatana».

–¿Qué debe hacer un agente ante una situación tan cómica?
– Siempre tienes que aguantarte la risa. Llevas un uniforme y representas a una institución. Sin embargo, en muchas ocasiones tienes que aguantarte el llanto o las ganas de gritar. El peor momento es cuando hay que comunicarle a una persona que un ser querido ha muerto. Nos hacen cursos de comunicación de malas noticias. Nada sirve. Las caras de los muertos se te olvidan. En cambio, recuerdo todas y cada una de las personas a las que les he comunicado la muerte de un ser querido.

2 Deixa el teu comentari:

Sandra y Pedro ha dit...

Nosotros como no llevamos uniforme ni tenemos que guardar las apariencias, nos hemos podido reir a carcajadas.
Felicidades Santi, el libro es genial.

juan ha dit...

susi,genial.me voy a comprar el libro,porque tiene que ser dentro lo mas bueno lo mejor.