dimarts, desembre 21, 2010

Animalario


Tendemos a evaluar las reacciones de las personas que nos rodean. Solemos etiquetar comportamientos ajenos en relación a nuestra escala de valores en función de nuestras propias limitaciones. Nos decepcionamos cuando nuestras expectativas se ven frustradas por algún motivo que siempre nos sorprende.
Aunque muchas veces lo sorprendente es no habernos percatado antes de la verdadera naturaleza de nuestro interlocutor.
Si comparamos el asunto con el mundo animal es mucho más sencillo de entender. Nunca nos decepcionaría una rata que no se comporta como un caballo, porque entre las cualidades de estos roedores no se encuentran la lealtad, la nobleza o la bondad.
Simplemente hay que tener paciencia para llegar a desentrañar qué tipo de animal se esconde debajo de las apariencias.
Todos acabamos mostrándonos tal cual somos.